Hasta pronto Mónica Spear por Bea Lemus

Y bueno, en el velorio de #MonicaSpear ... es una lástima realmente, perder personas con tanta sensibilidad, carisma y amor para dar. 
Bea Lemus con Mónica Sepear
Bea no se refiere al punto que muchos de los asistentes hablan, no se trata de la fama, de ser una figura pública, actriz, modelos, Miss, reina... No. Eso cualquiera lo ve y cualquiera le da mérito... Bea habla de la grandeza de espíritu y de alma. De la grandeza que es invisible a los ojos y sólo puede verse con el corazón. Esa grandeza traspasa la muerte, va más allá del mundo terrenal. Mi vivo recuerdo sobre Mónica no sólo fue sus aplausos, su abrazo, su sonrisa, es esa sensibilidad, su espíritu noble, la sencillez. 

Bea se acerco al ataúd, y se colocó de puntillas porque no se si mecánicamente el cerebro bloqueó imágenes, pero, era como verlo vacío... el cerebro decía "Bea mira bien, abre los ojitos y cierra el corazón" y fue cuando percibió el cuerpo inerte de aquella joven tan llena de vida que está archivada en mi memoria. Bea empuño sus manitos lo más fuerte que podía, por la incredulidad de la muerte. No hay derecho de privar una vida grande, y las vidas menores que son aquellas llenas de odio, que empuñaron su arma para el delito, y para la destrucción, estén vagando por las calles de mi querida Venezuela. 

Mónica tenía esa alma de Ángel y ese corazón de Dios, que sin importar dinero, fama, lujos, estaba presta a compartir su corazón y su presencia. Verla en ese ataúd, era pensar en cómo se rompen los sueños, como se deja huérfana al alma. Nos han privado de un gran ser humano, pero, el que da el alma sin esperar nada a cambio, son esas personas que aunque estén muertas, vivirán. Son las que mirarán cara a cara a Dios, y se perderán como niños en su mirada. Serán recordados en cada paso que dieron y su ruta será fascinante caminar sobre sus pasos. 

No hay que perder esperanzas, las lágrimas deben ser de alegría y de calma. Un amor tan grande sólo llena el vacío. Un amor como el de Mónica, es más vivo que la misma vida. Fuiste luchadora, distes hasta que te dejaron sin la misma vida. Dejarte ir, es sólo un por ahora, porque seguirás trabajando desde el mejor lugar que este y al lado de Dios padre. A Bea le entristece, si, porque aunque autista soy humana. Pero como fiel creyente vuelvo a decir, volveré a verte algún día, esto no es más que una breve despedida. Hasta luego Mónica Spear. Te dejo ir tranquila, a los brazos de Dios y esperanos a los que te hemos apreciado más allá de tu exterior, que estaremos a tu lado de los Aspie la princesita.